Manual de uso de tu Olalla Oliva (sí, hemos hecho uno)
Somos conscientes de que nadie en su sano juicio espera leer “Cómo usar un aceite” después de escanear un QR.
Pero también sabemos que esta botella no es un aceite cualquiera.
Y como la etiqueta no daba para más letras, hemos dejado aquí estas “instrucciones” —parte guía, parte guiño— para que lo disfrutes aún más, y con un poco de suerte, sacarte una sonrisa.
Aquí van:
1. Abra la botella con calma.
No es champán, pero la emoción es parecida.
No es para menos: llevas un tiempo esperando recibir esta botella.
Respire un segundo antes de oler: la primera impresión siempre marca.
2. Acérquela a la nariz.
Acerque la botella y deje que el aroma salga a su encuentro.
Lo primero que notará es un frutado verde intenso, fresco y vibrante.
Después llegará el verde hoja, ese aroma que recuerda a hierba recién cortada.
Es nuestro olivar de La Zarzuela diciendo “hola”.
3. Pruebe una cucharadita en crudo.
Los catadores profesionales usan un vasito azul o rojo.
Usted, probablemente, no lo tenga.
Pero una cucharilla de café hace un trabajo sorprendentemente digno.
Aviso:
Tomarlo así, sin comida, picará un poco al bajar.
Esto es garantía de frescura.
Si no quiere hacer el postureo de catar como un catador profesional, puede saltarse esta parte e ir directamente al punto 4.
Si quiere intentarlo (en versión fácil), es así:
- Primero, deje que toque la punta de la lengua.
Ahí notará la entrada suave del aceite.
Es como el “primer saludo”: amable, sin sobresaltos. - Luego muévalo un poquito por los laterales.
No hace falta hacer malabares: un pequeño gesto.
Ahí aparece ese amargor elegante, el toque verde que recuerda que esto viene del campo y está vivo. - Después meta un pelín de aire (sí, hace un ruidito).
No se preocupe: lo hacen todos los catadores.
Ese aire despierta los aromas y empiezan a salir el tomate verde, la hierba, los frutos secos… lo que cada uno encuentre. - Y, por último, deje que baje.
Aquí aparece el picante limpio en la garganta:
rápido, fresco, agradable.
Es el sello de la cosecha temprana. - El sabor que queda después… ese es el regalo.
Un recuerdo verde y fresco que permanece unos segundos más.
4. Reconsidere llamar a alguien para compartirlo.
Luego recuerde que la botella tiene 500 ml,
pero los amigos… también comen.
Decida sabiamente con quién compartir.
5. Pruebe ahora con un alimento sencillo.
Un buen pan.
Un tomate en rodajas.
Una ensalada.
Aquí es donde nuestro coupage natural de este año —Picudo + Hojiblanca— se luce de verdad.
6. Añada un chorrito más.
Porque el primero es para probar,
el segundo para disfrutar,
y el tercero… suele llegar solo.
Además, quien dice “así está bien”
siempre se arrepiente.
El chorrito extra nunca falla.
7. Úselo siempre en crudo.
Este aceite está hecho para brillar, no para cocinar.
Piense en él como un perfume gastronómico:
se pone al final, no al fuego.
8. Guárdelo con cariño.
Oscuro, fresquito y lejos de fuentes de calor.
No necesita honores, pero sí un poco de sentido común para seguir como recién hecho durante mucho tiempo.
9. Repita el ritual cuando quiera.
Cada día le contará algo distinto:
el buen AOVE irá evolucionando con el tiempo…
aunque, siendo sinceros, con lo rico que está, no creo que te dure mucho.
10. Y por último… siéntete parte de esto.
Cada campaña nos da un número muy limitado de botellas;
este año han sido solo 1000.
Como puedes imaginarte, no hay para todos.
Que usted tenga una significa más de lo que imagina:
formas parte de un proyecto familiar que sigue vivo
gracias a personas como tú, que valoran estos pequeños milagros del campo.
Que valoran lo auténtico.
🌿 Gracias por formar parte de Olalla Oliva.
